viernes, 8 de abril de 2011
JUGUE CON TU ESTUPIDEZ
Clavé mi ponzoña en tu alma, y no moriste.
Entonces te di la espalda, y pereciste.
Jugando con fuego en tu mente, te enloquecía,
y tu vida entera en dolor se convertía.
Afilaba mis uñas en tus ojos desorbitados.
Finalizabas el día sin poder cerrarlos.
Fingí pleitesía (como finjo tanto)
y al irme acercando, te fui desbordando.
Pidiendo socorro te encontré, temblando,
y con aire de desprecio me quedé mirando.
Reía por dentro con placer innato.
Me comí tu aliento cual macabro gato.
Jugué con la estupidez que te caracteriza.
Todo el que se arrima con pasión te pisa.
Pagando mi precio estarás por siempre,
por querer meterte con quien nadie se mete.
Manaba tu sangre al cáliz de mi vida.
Con alas, el llanto se pierde enseguida.
Existí pues, sobre tu lápida vacía,
tumba expectante que te reclama hoy día.
Jugando con tu estupidez, me di cuenta qué fácil era corromper y desarmar tu inútil persistencia...
Mary San
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario