miércoles, 23 de marzo de 2011

GUARDA TU TONTA VIDA

 Estabas, estoy segura. De pie, con despreocupación y soltura, mirando todo, conversando con todos.
Y te vi. Sí, te vi, aunque vos no quisieras mirarme y huyeras de mi presencia.
¿Qué nos pasó? Antes compartíamos cosas, y eramos cómplices de otras tantas. Nos ayudábamos mutuamente en cada respiración, en cada sonrisa.
Pero la duda más estúpida se instaló en nuestro camino como un abismo sin fondo.
Yo no cesé en ese intento de encontrar nuestras miradas, pero vos movías la cabeza para que pareciera natural tu manera de ignorarme. Te trasladabas nerviosamente por el espacio, entre la gente, lejos de mi influencia.
Descubrí entonces que era por miedo. Un temor eterno anidaba en tu conciencia maltrecha. La traición brotaba por tus poros hambrientos de perdón. Te habías vendido al mejor postor. Allí fue cuando lo supe...
¡Yo, que auguraba lo mejor para tu futuro!, y te cavaste la fosa.
¡Yo, que aconsejaba en sueños tus desiciones!, ahora no podrás soñar.
¡Yo, que taladraba entre las rocas para armarte un camino!, pero no supiste mantener el rumbo.
Comenzaste a abrirte paso sin piedad, y bien sabemos que se puede superar al maestro, pero nunca morder la mano que nos alimenta.
Has cometido los peores pecados: creerte superior sin serlo, y rechazar los más puros manjares del alma. Guarda pues tu tonta vida para los chacales y los buitres, quienes serán los que acudan cuando necesites una mano para evitar caer en Antantap, donde te he guardado un asiento en primera fila. Fertilizarás mis ortigas con tu amargo llanto y tu desdicha.
El Señor, cual sea el tuyo, se apiade de tu infortunio al perderme como amiga.

 Mary San

sábado, 12 de marzo de 2011

VENGO PASANDO

Cuando el beso se enmaraña en una lúdica caricia,
o cuando las horas pasan descontando las sonrisas.
Si se presiente la mirada del ocaso floreciente.
Ataviado de jorgojos que succionan el torrente,
te desmigaja la penumbra en la menor brisa...

Titubeando está el silencio, y la palabra
inquieta gorjea entre los huesos, macabra
suerte que corre entre las células de tu piel
de sinusoidal espectro, de apagada lumbre.
Las huellas van marcadas por la herrumbre.

El arañazo desesperado del ahogo consumado
cuece las siluetas de pavorosa perspectiva.
Simplemente suelta, simplemente viva,
la maldiciente transita los caminos del que sueñe.
No hay piedad de la que su alma se adueñe.

                                       Mary San

miércoles, 2 de febrero de 2011

Es hora de cosechar...

No me siegues primaveras con tus manos
que cual cardos atenazan mis sentidos.
Olvida de mí el amor antes vertido,
pues el cántaro ya se ha derramado.

Quien asoma toscamente entre el crepúsculo,
se condena, sin pecados ni demencia,
a seguir arrastrando su existencia
hasta los confines inhóspitos del mundo.

Sin esfuerzo nada etéreo se valora.
Se te carga a la cuenta el por ciento más temible.
Tus aullidos proliferan inaudibles,
mientras yo te contemplo entre las sombras.

Al que pise y desoya el sentimiento
de los seres que circundan su rotonda,
se le destinará el estiércol, la desonra.
Se le abrirán las puertas del mismo Averno.

Ya quitaste de mis ramas muchas flores.
No regaste con esmero los capullos.
De mis fibras asomarán sólo los nudos
de las zarzas espinosas,no te asombres.

 ¿Qué esperabas? ¿Más semillas? ¿Más mariposas?
Si tu bolsa está repleta de alimañas
que se devoran poco a poco las entrañas
de mis troncos de mimosas...

Es la hora de levantar la cosecha, querido.
Como en el cuento del quirquincho y la zorra,
hoy te tocan las raíces y las hojas.
Para tí, la abundancia se ha extinguido.
                                                                                    Mary San